Cuidado del césped

El cuidado del césped en todas las estaciones del año

Primavera

Cuando quede seca la capa superior de la tierra, podemos empezar con los trabajos necesarios que despiertan el césped del sueño invernal. Empezamos con la cuidadosa limpieza de la superficie del césped, a la cual se siguen otras medidas convenientes:

Foto ilustrativa
  • Quitamos del césped todas las hojas caídas o amontonadas por el viento, los ramos y las piedras.
  • Excavamos o cortamos el césped existente hasta la profundidad de 3–5 mm con un rastro afilado o aún mejor con un rastro de verticorteo. Con esta intervención aireamos el césped, quitamos el musgo y el vello naciente – el césped se queda como recién nacido. Para la recolección de “la materia quitada” podemos utilizar la cortadora de césped. La materia quitada la utilizamos como abrigo vegetal.
  • El césped amarilleante o parduzco es el resultado de una gran consolidación de la tierra, de su humedad excesiva o de una alimentación insufciente, a veces también de la influencia de enfermedades de hongos parásitos. Debido a ello hay que realizar una aireación con el posterior esparcimiento proporcionado de la arena silícica afilada (1 000 g/m2).
    Foto ilustrativa
  • Tampoco hay que olvidar la buena alimentación del césped. La mejor manera es la aplicación del fertilizante combinado completo (30 g/m2). Hay que tomar en cuenta que el alto número de siegas durante la época vegetativa retira de la tierra muchas sustancias nutritivas, las cuales hay que reponer en la tierra y mantenerlas continuamente para el próspero crecimiento del césped. Para la rápida regeneración del hierbaje de césped deteriorado podemos también ir esparciendo regularmente una pequeña dosis de salitre (10 g/m2).
Foto ilustrativa
  • En caso de que existan lugares gravemente deteriorados en el césped, se recomienda hacer una siembra suplementaria de la mezcla del césped, utilizada durante la fundación del césped o de la mezcla de césped RENOVACIÓN (25 g/m2), la cual llena rápidamente los lugares deteriorados del césped.
  • El césped deteriorado en más de cincuenta por ciento de su superficie es mejor renovarlo entero.
  • A finales de primavera realizamos una intervención química o mecánica contra las malas hierbas de hojas anchas, las cuales de ningún modo pertenecen a céspedes ornamentales o de alta resistencia.

Verano

Foto ilustrativa

El mantenimiento de céspedes existentes consiste, ante todo, en unas pocas intervenciones, las cuales hay que realizar en el tiempo oportuno y de la manera correcta. Ante todo en julio y agosto, o sea en pleno verano, el cual probará la calidad de los céspedes fundados y el cuidado que les ponemos. Tratamos con mucho cuidado ante todo los céspedes fundados en primavera, hasta que enraícen debidamente. Segamos todos los céspedes en intervalos necesarios según el fin, para el cual cultivamos el césped y según la rapidez del crecimiennto. Tenemos que respetar la regla que en temperaturas superiores a 25 °C acortamos el hierbaje en una tercera parte de su longitud, en temperaturas de 20 a 25 °C en la mitad y en temperaturas inferiores a 20 °C podemos acortar el hierbaje en dos terceras partes. Si no lo respetamos, tenemos que contar con el hecho de que el césped se amarillea por la influencia de claro de sol intensivo, se aclara y no aparenta bien.

Foto ilustrativa

Hay que evitar la desecación excesiva del césped. Por eso lo regamos con una cantidad grande del água, lo mejor con 20 mm/m2 cada 3 o 4 días, o con una cantidad pequeña todos los días temprano por la mañana o después de la puesta del sol. Nunca regamos a pleno sol, ya que causaríamos la insolación de las plantas y un rápido crecimiento de hongos parásitos, herrumbres y mohos, los cuales dañarían mucho el césped. Para que mantengamos la apariencia verde y fresca de los céspedes y sustituyamos las sustancias nutritivas retiradas por la siega, ponemos abono nítrico adicional a los céspedes en intervalos de 14 a 20 días. El nuevo césped lo fundamos en julio o agosto sólo en caso de un posible riego efectivo, porque la superficie sembrada no debe secarse. La regamos sin parar, por medio de un dispersador suave, desde la siembra hasta la germinación del hierbaje.

Otoño

Foto ilustrativa

Los meses de otoño posibilitan o hasta requeiren una serie de intervenciones y medidas en cuanto al mantenimiento de céspedes, ya que este período del año es muy apropiado tanto para la fundación de céspedes como para la realización de otras medidas regenerativas. Eso tiene por finalidad no sólo el mejoramiento del hierbaje sino también la preparación del césped para una buena hibernación. A principios de otoño se recomienda repetir las intervenciones de primavera como es el verticorteo o la aireación. Tampoco debemos olvidar la buena alimentación del césped, lo mejor es aplicar un fertilizante combinado completo, porque el alto número de siegas durante la época anterior retiró de la tierra muchas sustancias nutritivas, las cuales hay que reponer en la tierra para garantizar el buen crecimiento del césped en la época otoñal y una buena hibernación. Si queremos, todavía en otoño, arreglar la reacción inapropiada de la tierra con la alcalización (óptimo pH es 5,5–6,5), utilizamos la caliza molida o aún mejor la caliza dolomita que contiene también magnesio. Nunca alcalizamos y fertilizamos al mismo tiempo ni mezclamos los fertlizantes calizos con los industriales. Las malas hierbas dicotiledóneas en los céspedes no son bonitas ni convenientes, retiran el água y las sustancias nutritivas de los céspedes y progresivamente los desalojan del hierbaje.

Foto ilustrativa

El septiembre es, del punto de vista de la biología del desarrollo de malas hierbas, una época apropiada para su liquidación y eliminación. Por eso tratamos las superficies llenas de mala hierba con productos químicos comunes. En caso de que existan lugares gravemente deteriorados en el césped, se recomienda hacer una siembra suplementaria de la mezcla del césped, utilizada durante la fundación del césped o de la mezcla de césped RENOVACIÓN. Hasta finales de octubre podemos también fundar nuevos céspedes que, en caso de un refrescamiento rápido, germinarán en primavera del año próximo. Dependiendo de las condiciones climáticas hacemos la última siega del césped en noviembre y al mismo tiempo quitamos las hojas caídas y otros residuos orgánicos. En caso de que haya ratones, ponemos trampas envenenadas en las guaridas en el tiempo seco. Antes que llegue el invierno, se puede esparcir en el césped una capa de abono maduro, el cual nivela la superficie y mejora el estado de alimentación.

Invierno

Foto ilustrativa

Los céspedes los hibernamos levemente cubiertos. La materia de césped muerta tiene que ser quitada de los céspedes antes de la llegada del invierno.En caso contrario existe en invierno una amenaza de una infección fuerte de enfermedades de mungos parásitos. Durante las largas heladas sin cubierta de nieve no pisamos en los céspedes ni los sometimos a otra carga, porque existe un riesgo de daño grave del hierbaje. En caso del deshielo tampoco entramos en la superficie del césped, porque existe un riesgo de surgimiento de irregularidades en la tierra ablandada.

Temas relacionados: